jueves, 12 de julio de 2012

Chimalhuacan :


China, salarios más altos que en México

 

Abel Pérez Zamorano

 

Sigue sorprendiendo al mundo el éxito de China, cuyo Producto Interno Bruto, según una de las mediciones del FMI, alcanzará 12.3 billones de dólares este año (muy cerca ya de los 15.6 de Estados Unidos), crecimiento consistente que se ha sostenido durante más de dos décadas a una tasa promedio anual de casi 10 por ciento. Sus reservas internacionales son las más altas del mundo: tres billones de dólares, casi un tercio del total mundial (diez billones). Su balanza comercial registra un fuerte superávit, y no tiene problemas de deuda. Incuestionables son también sus logros en reducción de pobreza y su progreso en educación, ciencia y tecnología, por señalar sólo algunos rubros importantes.   

Ahora bien, al abordarse el tema, invariablemente surge la polémica sobre cuáles son sus factores determinantes, y, como es lógico, los detractores de China, destacadamente empresarios del mundo incapaces de enfrentar la marejada exportadora proveniente del país asiático con una gran potencia competitiva, cuestionan su éxito y pretenden deslucirlo, atribuyéndolo a un pretendido estado de semiesclavitud de sus trabajadores, remunerados con salarios fijos a nivel de infrasubsistencia. A fuerza de ser repetida hasta el hartazgo, esta explicación ha permeado profundamente en la opinión pública, convirtiéndose casi en lugar común. Pero veamos qué tanto de verdad hay en ella.

Hace unos días, la CEPAL (organismo de Naciones Unidas) publicó los resultados de un estudio donde se analizaba, entre otros aspectos, el nivel salarial en China. La prensa registró así la noticia: "China alcanzó en 2012 un costo laboral unitario de 2.4 dólares, con lo cual supera el precio de la mano de obra mexicana, tasado en 2.2 dólares, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL)… Hace 10 años este costo en el gigante asiático era de 0.7 dólares, mientras que en nuestro país era de 2.1 dólares, pero a partir de 2011 la brecha se cerró y ambas economías se cotizaban en 2.2 dólares, según el informe La República Popular China y América Latina y el Caribe: Diálogo y cooperación ante los nuevos desafíos de la economía global emitido ayer… En este período, el costo laboral unitario en China subió en una proporción de 2.4 veces, mientras que en México apenas en una proporción de 0.2 veces… Según el documento, los salarios en renminbi, la moneda oficial china, en fábricas urbanas se duplicaron entre 2002 y 2008, y en las zonas rurales crecieron más… Además, si la comparación se modifica al tipo de cambio, se encuentra que en dólares los salarios crecieron aún más, puesto que el renminbi se apreció frente al dólar en todo este período." (Reforma, 28 de junio).

Lo anterior viene a cuestionar seriamente la explicación arriba expuesta, y a confirmar, por el contrario, la tesis de que el crecimiento económico de China se debe, más bien, a la consolidación de su mercado interno. Es decir, el aumento del salario real ha elevado la capacidad de compra de las familias. Una sostenida política de distribución del ingreso ha fomentado a su vez el incremento en la demanda interna, convertida así en un factor dinamizador de la economía, un incentivo a la producción; y ello ha permitido, a la vez, reducir la dependencia de China con respecto al sector externo y a los vaivenes económicos de los países importadores de sus productos. 

Para dimensionar nuestro planteamiento y no caer en una visión igualmente unilateral y extrema, dos acotaciones son necesarias. Primera: ciertamente, en China aumentan también las fortunas en manos de ricos, pero ello ocurre en una medida tal que no impide que los trabajadores se apropien una proporción creciente del ingreso, como ha quedado evidenciado. Segunda: sin duda, los salarios son todavía bajos si se los compara, por ejemplo, con los de Estados Unidos u otros países industrializados; pero si contextualizamos el hecho en su devenir y consideramos el ancestral rezago de China hasta mediados del siglo pasado, con una economía y una sociedad marcadas por profundos atavismos feudales, tendremos que admitir que estamos presenciando avances verdaderamente formidables. Añádase a ello que hablamos del país más poblado del mundo (mil 353 millones de habitantes, casi 12 veces más que México). Se trata, pues, de procesos tendenciales, de ninguna manera de metas finales. Aún falta mucho camino por recorrer, cierto, pero lo destacable aquí es que el pueblo chino está en marcha, y por la ruta correcta.

Así pues, en el fondo de su éxito, aunque éste aún sea parcial, no está, como se afirma, la fijación de los salarios, puesto que éstos aumentan a tenor con el crecimiento económico. La causa real es el modelo económico, que ha impulsado la productividad y la generación de mayor riqueza, gracias, específicamente, a una base productiva capitalista y al trabajo de un pueblo laborioso. Ésta es la raíz económica que, a su vez, alimenta a un esquema distributivo de profunda inspiración popular. Y en esto último juega un importante papel otro elemento clave y poco conocido del modelo: en China se fomenta la movilización de los trabajadores en reclamo de mayores salarios y mejores condiciones laborales. En ocasión anterior hemos aportado evidencia de la intensa movilización popular y específicamente obrera en China, proporcionalmente mayor que en México, donde ha sido proscrita de facto. Finalmente, el estudio de la CEPAL apuntala una conclusión final: que la explicación propuesta para China es más bien una confesión de lo que se hace en México, donde la competitividad sí se basa en el castigo a los salarios y el debilitamiento del mercado interno, pero con resultados realmente desastrosos.   

 

*Abel Pérez Zamorano es Doctor en Desarrollo Económico por la London School of Economics, es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y profesor-investigador en la División de Ciencias Económico-Administrativas de la Universidad Autónoma Chapingo.

Correo: aperezz@taurus.chapingo.mx

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